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La actual crisis económica debe reforzar la cohesión social, el desarrollo de infraestructuras públicas adecuadas y reafirmar el primado de la ética sobre la economía. Así lo manifestó Benedicto XVI a los participantes en la reunión del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa. “La Iglesia por su parte –dijo el Papa- resalta que el amor por Dios y por el prójimo son la fuente de energía del compromiso para mejorar el ambiente y las condiciones de vida. El cristianismo es la fuente de los valores espirituales y morales que forman el patrimonio común de los pueblos europeos y el Banco de Desarrollo, en sintonía con las indicaciones originales del Consejo de Europa, debe ser el instrumento técnico para conseguir solidaridad y fraternidad e incluir a personas y familias en el núcleo de la economía”.
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